Un viaje al corazón de tradiciones mackayinas
Pocas cosas resultan tan reconfortantes para la comunidad de Old Mackayans como volver a encontrarse a través de los relatos que le dieron vida a nuestro colegio.
En una conversación cercana, entrañable y repleta de nostalgia, el mackayino David Hardy compartió recuerdos de su paso por The Mackay School, evocando una época dorada donde la disciplina, la camaradería y los valores británicos forjaron el carácter de generaciones enteras en la V Región.
Ingresado a primero básico a finales de los años 60 y egresado de IV Medio en 1978, la historia de David con la institución trasciende lo personal. Su vínculo viene marcado por una herencia familiar profunda: su abuelo fue parte activa del proceso de refundación del colegio.
Desde sus primeros años de infancia, la autodisciplina y el sentido de pertenecía moldearon su vida, bajo el alero de docentes que dejaron una huella imborrable. Entre ellos, la figura de Julio Kramer emerge con especial cariño; un maestro recordado por su liderazgo innato, su excelencia pedagógica, su sentido del humor y ese trato paternal que inspiraba respeto y admiración.
Tras egresar del colegio, el camino de David tomó un giro fascinante. Mientras estudiaba Arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso, decidió postular a un curso de verano con la Armada. Aquella experiencia germinó en una destacada carrera de 37 años en la Infantería de Marina. Según confiesa, el espíritu de superación, el fair play y la disciplina del ámbito militar solo los había vivido previamente dentro de las aulas y canchas del Mackay.
Entre anécdotas escolares, la mística del rugby y el respeto hacia tradiciones propias del colegio, esta entrevista nos recuerda que el espíritu mackayino no se apaga con el egreso: se lleva con orgullo toda la vida.
“Reencontrarme con el colegio siempre me llena de nostalgia. El Mackay para mi siempre ha sido inspiración y ejemplo. Formé lazos de amistad que han perdurado en el tiempo. Solo tengo afecto por el colegio que me vio crecer”, concluye con orgullo David Hardy.
